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¿Por qué son necesarios los estudios aleatorizados doble ciego? o “Lo natural es bueno” (2 de ??)

Lunes, 13 de agosto del 2012 2 comentarios

¡Hola amigo magufo!

Hoy voy a intentar mostrarte por qué a los científicos no nos vale que algo sea natural para saltarnos los estudios doble ciego. Ya te he enseñado por qué no hay que tenerle miedo a los productos fabricados por el hombre, pero quizá todavía no le veas sentido a eso de hacer estudios. Y puede que menos todavía a hacer estudios sobre cosas naturales. Vayamos por partes.

  1. Puede que creas que la naturaleza está creada para nosotros y nos cuida… En ese caso, creo que te equivocas de pleno. Si no me crees siempre puedes tomar un poquito de cicuta para cerciorarte. La naturaleza no está para servirnos a nosotros. El objetivo de toda especie es sobrevivir. De ahí que muchos animales y plantas desarrollen mecanismos de defensa y tóxicos.
  2. Puede que creas que la naturaleza no está creada para nosotros, pero cualquier enfermedad se puede curar con algo natural. En ese caso, te digo lo mismo que en el anterior artículo: investiga, haz un estudio y publica tu artículo. Todos los hospitales del mundo están esperando.
  3. Puede que creas que hay que buscar las soluciones a las enfermedades de dónde sea, no importa si son naturales o creadas por el hombre: lo importante es que curen.

En cualquiera de los tres casos, debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿cómo sabemos que un tratamiento funciona? La apelación al conocimiento desde tiempos ancestrales no es suficiente ya que podrían estar equivocados y que sea natural no asegura nada, ya que como he dicho hay plantas tóxicas, así que: ¿cómo determinar qué es efectivo y qué no?

Supongamos que queremos probar un medicamento, el magufenil en supositorios de 1kg. El procedimiento para testarlo es obvio: tomarlo y ver los efectos. Hasta aquí todo parece lógico, pero en la práctica, las cosas nunca son tan fáciles. Si lo tomamos y funciona, ¿cómo podemos estar seguros de que es el magufenil el que ha producido los efectos y no la alimentación, el reposo o que es el curso natural de la enfermedad? El resfriado se cura solo, así que es posible que con esta enfermedad pase lo mismo. Por tanto lo que vamos a hacer es comparar nuestros síntomas con los del vecino, que tiene la misma enfermedad.

¿Es eso suficiente?

No, porque, puede ser que su salud sea peor que la mía, de manera que mi cuerpo podría recuperarse solo y el suyo no, sin necesidad de funcionar el magufenil. Si algo funciona, funciona para todo el mundo, así que vamos a hacerlo a lo grande. Aprovechando que todo el edificio se ha puesto malo, vamos a tomar las dos plantas del edificio: la planta baja tomará magufenil y la primera no, y después compararemos los resultados.

¿Valdría este método?

Tampoco, pues puede que en la planta baja vivieran solo personas ancianas, debido a que están a nivel de calle, así que vamos a repartirlos en dos grupos. Podríamos repartirlos en hombres/mujeres, pero quizá la enfermedad sea más grave en mujeres. Podríamos argumentar de manera similar para cualquier reparto posible, así que, por ese motivo, vamos a aleatorizar el estudio. Vamos a repartir al azar a los vecinos en los dos grupos, uno tomará magufenil, y el otro no. Gracias al reparto aleatorio, en cada grupo habrá, aproximadamente, el mismo número de mujeres, edad media, etc.

Ahora sí que valdría, ¿no?

No. Ahora llega el momento en el que los homeópatas dejan de leer. Es la hora del efecto placebo y el efecto nocebo. Para que los pacientes no finjan mejoría o empeoramiento tras tomar el magufenil, vamos a dar pastilla a todos los participantes del estudio, pero a algunos les daremos el magufenil y a otros un caramelo (con la misma forma, tamaño, color,…). De esta manera, conseguiremos ser lo más objetivos posible. Con esta medida, además, también conseguimos controlar el efecto placebo, que implica una mejora sólo por el hecho de esperar una mejora. Por otra parte, también controlamos el nocebo, que es el efecto contrario, un empeoramiento por el hecho de esperar que la enfermedad empeore.

Con todo esto, tendríamos un estudio de calidad baja. ¿Por qué? Porque recordemos que los pacientes no saben qué están tomando, pero el médico sí. Quizá se vaya de la lengua y les diga qué están tomando, haciendo volver a los efectos placebo y nocebo y jodiéndonos el estudio. Por tanto, vamos también a quitarnos al médico. Supongamos que son 10 vecinos, o sea, 10 botes de pastillas. Tomamos los 10 botes y los numeramos. Del 1 al 5 son placebos, del 6 al 10 magufenil. Ahora buscamos a otra persona que nos numere de nuevo esos botes aleatoriamente, de manera que nadie sepa qué llevan. La otra persona podría hacer:

Original – Nuevo

1 – 3

2 – 7

3 – 8

4 – 1

5 – 10

6 – 2

7 – 9

8 – 5

9 – 4

10 – 6

Este código se guarda en lugar seguro hasta que termine el estudio. Así, cuando el médico vaya a darle el bote al paciente le dará el bote número 6, y no sabrá qué contiene hasta que se desvelen el código al final. Ya solo queda repartirlo entre los vecinos y ver los efectos.

Hemos visto que si nos quedamos en algún punto intermedio, podemos falsear el estudio de alguna manera: el médico se puede chivar a los pacientes de qué estan tomando, puede funcionar por efecto placebo, puede ser mejora espontánea… ¿Dónde hemos llegado con estos pasos lógicos? A que para estar seguros de que algo funciona necesitamos estudios con grupos grandes (recuerda que si funciona para uno, funciona para todos), aleatorizados (no separar por viejos/jóvenes, mujeres/hombres,…), cegando al paciente (no sabe lo que toma. Ciego simple) y también al médico (para que no se lo diga a los pacientes. Ciego doble). O sea, que hemos llegado a que necesitamos estudios aleatorizados doble ciego. ¿Comprendes ahora por qué siempre que te piden un estudio, te lo piden aleatorizado doble ciego? ¡Porque si no es así, podrían estar engañándote!

Perfecto, ya tenemos nuestro estudio completo. Si sale positivo, ¿es lícito decir que magufenil funciona? Más o menos. Aunque siempre es conveniente que existan estudios desde otros sitios realizados por personas distintas, para que corroboren que la información que hemos publicado es correcta.

Por último, recuerda que en ningún momento he dicho que magufenil no sea natural. De hecho, supongamos que lo es. Tendría que pasar los mismos estudios para probar su efectividad, ya que la efectividad no viene determinada por la procedencia. Y este, amigo magufo, es el argumento por el cual el “A mí me funciona”, “Mi familia lo ha usado desde $inserta_fecha”, “Todas las personas que conozco lo usan y están bien”, y demás no tienen validez alguna. Si funciona, funcionará en un estudio.

Si alguien piensa en el método científico como un camino que conduce al éxito en la ciencia, se sentirá decepcionado. No hay camino real para el éxito.

Karl Popper

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Referencias:

[1]: Estudios científicos: cómo detectar una chapuza. Per ardua ad astra

[2]: Mala Ciencia. Ben Goldacre ISBN 978-8449324963

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